Era simplemente otro día cualquiera en Nueva York, lleno de trabajos ordinarios y salarios modestos, una existencia miserable de la que tendrías que luchar para salir hasta el final de tu vida. Te levantaste temprano, te vestiste rápidamente y te apresuraste a ir a tu nuevo trabajo en el museo. En este lugar el salario era bajo y el trato dejaba...Leer más